/ FESTIVAL DE TEATRO DE LA HABANA: LÍNEAS AGRADECIDAS PARA UN MILAGRO
 Por: Omar Valiño 07 de Noviembre, 2009
 
Agradezco la conjunción de esfuerzos que ha parido el milagro. De un lado, la impagable generosidad de tantos grupos y personas que han llegado, eufóricos, para brindar su teatro en Cuba. Como equivalente, el ciclópeo trabajo del Consejo Nacional de las Artes Escénicas para asegurar un festival enorme, tal vez el más grande en 30 años de andadura. Aun desde dentro de la propia estructura se me escapa cómo ha sido posible.
 
Agradezco la amplitud del arco y la tensión de la cuerda. Ha sido un evento con una gran capacidad inclusiva tanto en la muestra interna, como en la foránea. Una manera más abierta de presentar el teatro en sus diferentes modos de existencia. Pero en ambos segmentos se ha podido encontrar, junto a la diversidad, las pulsiones de la calidad y el desafío.
 
Agradezco al público su central protagonismo. El público joven que desborda las puertas. Es la fiesta de nuevas oleadas de espectadores, cultivadas en los últimos años, que no habían tenido su Festival de Teatro de La Habana. Y, como sabemos, un festival es el resultado de una acumulación, pero también es reafirmación exponencial hacia el futuro. Un nuevo terreno conquistado.
 
Agradezco la lluvia de conocimientos, de complejidades, de compromisos y de sensibilidades que nos ha traído tanto teatro. Este evento podría trazarse sobre un mapa de los dolores del mundo, un mundo asaeteado por un teatro que se interroga sobre su sentido, que se pregunta por su existencia misma, al tiempo que forcejea en lo estético por hallar sus expresiones.
 
Agradezco la reinvención de un teatro político, un arte interesado en desnudar la polis, en ser ágora de la interrelación dramática entre individuo y sociedad, pero un teatro que no huye, desde la imagen artística, de la ética y de la justicia.
 
Agradezco el franco discurrir del pensamiento con la vista en la escena. O en los diálogos que la penetran para seguir dibujando los rostros presentes y venideros del arte teatral.
 
Agradezco recordar en estos días parte de esos apotegmas que guarda la memoria privada, talismanes que renuevan la fe en esta artesanía difícil, pública e ingrata. El teatro recupera funciones como arena en la máquina del mundo (Barba), continúa siendo espacio para discutir un ideal de justicia (Barrault) y permanece como ese sentimiento intraducible de lo que pasa entre un actor y un espectador (Brook); pero mejor acotado por Müller para este mapa actual del mundo como un actor que agoniza frente a un público que también agoniza.
 
Agradezco que esta decimotercera edición del Festival de Teatro de La Habana haya asido sin panfletos una ideología crítica entre nosotros, desde el magma humano del teatro.
 
Fuente: Cubadebate
 
FESTIVAL INTERNATIONAL DE THEATRE
LA HAVANE-CUBA, Novembre 2009
FITH / Ressources
Ressources
/ PALABRAS DE INAUGURACIÓN
 
Teatro Estudio comenzó con la experimentación para tratar de encontrar en Stanislavski, en Brecht, una respuesta a esa tradición declamatoria que nos llegaba de la España del siglo XIX. Pero esa experimentación terminó yendo más allá del teatro, tenía que ver con la vida misma. El tiempo que uno empleaba en vivir era el tiempo que uno empleaba en hacer teatro. El teatro entendido como trampolín para un modo de vida diferente.
 
No hay que pensar en un arte para el pueblo. El teatro, el arte en general, es para el pueblo. Puede ser codificado, ampliado, pero es para el pueblo. Sale del pueblo y a él regresa. El teatro en la Revolución ha ganado un público.
 
El final de una puesta de Giorgio Strehler: una cortina de hierro baja lentamente. Debajo hay una carreta de paja. Durante toda la obra el artista es simbolizado como una mujer que viaja en esa carreta. Veo que esa cortina va a caer sobre la carreta detenida en medio del camino. Eso capta toda mi atención. La cortina cae “teatralmente” sobre esa carreta y la desbarata haciendo un corte simbólico. Después me dijeron que esa cortina era una tradición del teatro italiano para proteger la platea en caso de un incendio sobre el escenario. En el teatro uno pocas veces logra estar en contacto con ese nivel de poesía. Es una experiencia inolvidable, que te marca.
 
Premio Nacional de Teatro
 
 
 
/ QUERIDOS COLEGAS
 
Creo que una isla, rodeada por el mar, es sobre todas las cosas un misterio y la posibilidad infinita de fabular. Las paradojas sirven para iluminar esencias y pareciera que creamos los oxímoros. A veces, es tan deslumbrante la luz que nos quedamos ciegos, y, a pesar del calor sofocante, preferimos el abrazo apretado desde el alma. Casi nunca es posible encontrar las respuestas adecuadas a las adivinanzas: el agua puede quemar, la lluvia nunca apagará el fuego. Nos cuesta mucho la puntualidad, pero nunca hemos de faltar a una cita. Fuimos la última colonia que se liberó de España, pero protagonizamos una revolución que nos hizo independientes, diferentes, ¡tanto!, que muchas veces nos hemos quedado solos, aquí, en medio del mar. No voy a hacer la historia, ningún espacio ha sido mejor que la escena para contarla, para develar los conflictos, para conducir las reflexiones, para relatar cada momento y alumbrar su profundidad.
 
Celebrar los 50 años del teatro en Revolución asemeja un estallido, para materializarlo tendríamos que llenar la isla de teatros. Pero aún sin los necesarios, vamos a celebrar el Trece Festival de Teatro de La Habana con la participación de treinta propuestas cubanas y un número similar de puestas en escena de los grupos que viajarán desde América, Europa y África. Es la mejor oportunidad para conocernos, para aprender los unos de los otros, para compartir las experiencias en la creación, una festividad para crecer desde los escenarios, desde los espacios reservados a los talleres y a las conferencias.
 
Serán jornadas inquietantes, espléndidas para el aprendizaje, y como el teatro de la isla es fértil para la evocación y los misterios puede pasarnos como a Hamlet en la explanada de Elsinor: en cualquier escenario, acompañando a los actores, o tal vez entre el público, podrán estar Stanislavski, Craig, Brecht, Meyerhold, Grotowski, Strindberg, Chéjov, Pirandello, O´Neill, Williams, Valle Inclán, Artaud, Ionesco, Genet, Beckett, Sartre, Lorca, Marsillach, Sastre, Dragún, Buenaventura, Boal. Además, como los espíritus habitan un espacio sin fronteras, estarán junto a ellos Piñera, Felipe, Ferrer, Alberto Pedro, Roberto Blanco, Raquel Revuelta, Raúl Oliva, Pepe Santos, Bebo Ruíz. Puedo anticipar que en los coloquios y desmontajes de obras se hablará de Santiago García, Eugenio Barba, Peter Brook y que las jornadas del Festival sumarán a la relación de maestros nombres de creadores del patio y de otros países cuyas poéticas constituyen referentes y paradigmas del arte teatral.
 
A mis colegas del teatro cubano les confieso que he sido feliz como público de sus obras y tengo la seguridad de que los invitados van a compartir este sentimiento. A los colegas que desde la distancia de geografías tan diferentes han defendido con tanta pasión el deseo de celebrar junto a nosotros el Trece Festival de Teatro de La Habana, mi gratitud y la de los integrantes del Comité Organizador. A todos los que en Cuba y en el mundo han colaborado para hacer realidad la celebración de esta fiesta del teatro: gracias. Ahora somos más los que vamos a participar de los misterios y de las paradojas en esta isla con tanto mar y tanto azul, con tanta luz, donde la lluvia nunca apagará el fuego.
 
Un abrazo apretado desde el alma,
 
Bárbara Rivero Sánchez
Directora Artística
/ LIENS
Festival de Théâtre de La Havane : www.festivaldeteatro.cult.cu
Arts Scéniques Cubains : www.cubaescena.cult.cu
Institut Cubain de l’Amitié entre les Peuples ICAP : www.icap.cu
Alliance Française à Cuba : www.afcuba.net
Cuba Si France : www.lesamisdecuba.com